martes, 20 de enero de 2009

Música Mágica

No tengo miedo a confesar que estoy escuchando el Concierto para Dos Violines en Re Mayor de Bach mientras escribo estas líneas. Tengo más miedo a saber que poca gente más lo pueda estar escuchando -sin saber lo que se pierde-. Todo lo que nos rodea es música.
Estamos inmersos en una sociedad en la que todo es de usar y tirar. Lo que se presenta como algo recóndito o enigmático es desechado automáticamente y se vende como ininteligible, escondido, arcano. La Música Clásica esta dentro de la “Lista Negra” y se ha convertido en algo poco comerciable y, por ende, poco valioso.
El apelativo “Clásica”, para quien está lejos del mundo de los pentagramas, parece connotar aburrimiento y bostezo. Sería bueno dar un giro a la concepción que hoy se tiene de este tipo de música. Un primero paso puede ser llamar a este género “Música Mágica”. La facilidad con la que transporta al receptor a nuevos mundos le da ese cariz. La Música Mágica no es algo exclusivo para oídos depurados en música; no hace falta tener conocimientos musicales para poder disfrutar de una buena obra. La música de Beethoven, Chapí o Schoenberg puede llegar a lo espiritual del mismo modo que nos recreamos observando un cuadro de Picasso, Monet o Velázquez; nos alegramos leyendo un libro de Cervantes, Cela o Cicerón; o con cualquier obra artística.

La Música Mágica es una gran desconocida en nuestra sociedad. Es una dama que vive sola y sabe que es la dueña de los corazones del mundo. Está a la espera de que llegue su amado para rescatarla de la soledad pero ningún príncipe, campesino, informático o fontanero se atreve a visitarla porque teme enamorarse para siempre. “Ánimo, –decía quien era vecino de la bella mujer- es mansa de corazón y abre sus puertas a quien se anime a visitarla”. Pero el miedo les hacía dar un paso para detrás y salían escopetados en su mundo cotidiano. Ella quedó triste y desolada para siempre porque nadie quiso probar sus encantos.

Hay mucho por hacer para que esta historia tenga un final feliz.

2 comentarios:

  1. La verdad es que sí queda mucho por hacer. Reconozco que me cuesta escuchar música clásica. Me parece buena idea lo del nombre !! A ver si saco tiempo y escucho música MÁGICA !!

    ResponderEliminar
  2. veo difícil lo del final feliz...

    ResponderEliminar