“No existe vértigo mayor que el que produce una cuartilla de papel en blanco. Aquellos pentagramas dispuestos a que los rellenen con notas tienen cierto semblante burlón que produce, cuanto menos, respeto.” J.Turina.

Turina: de la “Orquestina” al músico genial que llegó a ser, dejándonos obras como el Trío número 2 en sí menor, Opus 76, para piano y violín y violonchelo, que os invito a escuchar en cuanto podáis.
Fecha de composición:19 de julio de 1932 al 6 de febrero de 1933.
Intérpretes del estreno: Trío Neerlandés.
Lugar del estreno: Stadsschouwburg, de Groninga (Holanda).
Fecha del estreno: 17 de noviembre de 1933.
Dedicatoria: A monsieur Jacques Lerolle.
El primer movimiento se presenta en la intimidad. Como quien está abriendo una caja misteriosa y no sabe qué se va a encontrar. “No tengas miedo” le dice Turina al espectador que, por definición y necesidad, está expectante ante lo que se le aproxima. “Abre la caja, no temas, lo que hay dentro es música, es bueno” añade el maestro. Así es: el violín y el violonchelo cantan un precioso tema que vuela a lo más alto; el piano, para no ser menos importante y tratado con la maestría propia de Turina, presenta el tema de nuevo.
Como paloma jugando en el aire, repitiendo con elegancia sus movimientos, se presenta un tema ligero lleno de interconexión entre las diferentes voces que toman el tema principal. La calma y el sosiego se intercalan con el baile, para mostrar que en la vida hay tiempo para todo.
Como si de un cuento se tratase, vuelve la reexposición para indicarnos que es posible un final feliz en toda historia. Pueden pasarte muchas cosas pero Turina siempre te dice con decisión y coraje:“¡Bailemos!”; y cierra el movimiento con aire y energía.
En el segundo movimiento vuelve a nacer desde la imparcialidad. El piano es quien tiene más importancia. Violín y violonchelo presentan un relampagueo armónico que da tensión y produce un efecto hechicérico. Algo se cuece en la cabeza de Turina y puede que lo resuelva el tercer movimiento.
El tercer movimiento habla de otra cosa diferente. Abandona el intimismo mantenido en los dos anteriores. “Ahora, hablemos más claro” dice Turina. Las voces parecen más agitadas, pelín enfrentadas (si se quiere), o quizás no tan de acuerdo. Cuando el piano pasea por los graves (tiemblen las otras voces), el clima es misterioso y se crea una atmósfera diferente. Juega Turina con agudos y graves en el piano para presentar diferentes colores (no olvidemos que el maestro era un gran pintor y fue considerado como uno de los destacados de la Escuela Sevillana). Del mismo modo que en el primer movimiento, parece que concluye con un tema alegre o movido donde las voces parecen haber firmado un acuerdo tácito de amistad. Pero algo sucede y terminada dando un portazo y… ¡hasta mañana!.

Gracias por este Post !! me encanta Turina y el Trío número 2 es una pasada ! un saludo !!
ResponderEliminarElena